Junta de Control Fiscal: una vergüenza para Puerto Rico

Recientemente Bartolomé Gamundi, el otrora presidente de la Asociación de Industriales de Puerto Rico y Secretario de Desarrollo Económico, conversó con El Centro Unido de Detallistas sobre la Junta de Control Fiscal y qué implicaciones tiene para el desarrollo económico de País. El líder industrial entiende que además de la incertidumbre económica que la intervención de la JCF plantea unas implicaciones políticas que no podemos ignorar.

“Hay unas señales bien claras de que somos una colonia y que Estados Unidos nos está diciendo que vayamos pensando en nuestro propio camino”, dijo Gamundi. “En ese caso hay que mirar el planeta y actuar dentro de ese marco. Pienso que nosotros tenemos que comenzar a trabajar en soluciones que sean nuestras, minimizar la interferencia de una junta. Mi recomendación es primero vamos a ver qué traen y luego buscar nuestras propias soluciones” dijo Gamundi.

“Yo creo que esa junta es una vergüenza para Puerto Rico. Claramente es un insulto de que nosotros no hemos podido manejar esta situación. Sí es cierto que los políticos han sido los creadores de gran parten de esta crisis, pero yo creo que nosotros, al no saber elegir y exigirle a un político, verdaderamente hemos sido cómplices de lo que está pasando.

La Ley PROMESA no provee una fórmula para reactivar el desarrollo económico de la isla sino que delega esta responsabilidad a un comité denominado “Congressional Task Force on Economic Growth in Puerto Rico”, que debe presentar un informe a la JCF con recomendaciones a esos efectos. Sobre este tema, Gamundi plantea que para lograr un crecimiento Puerto Rico tiene que atraer industrias que aporten a la economía local mediante el encadenamiento con las empresas locales.

“Lo más importante es traer industrias que se encadenen con las locales. Yo prefiero traer una industria que necesite cartones o algo que nosotros fabricamos a una industria que no tenga ningún impacto. Industrias que no necesariamente sean altas en empleos, pero sí en establecer relaciones. O sea, yo puedo tener una empresa que no crea mucho empleo porque su producción es automatizada, pero si compro localmente y contribuyo al desarrollo económico de Puerto Rico, eso nos ayudará”.

“Por otro lado, yo creo en este momento tenemos que pensar en que las industrias que vengan de afuera dejen parte de su dinero en Puerto Rico por un tiempo antes de llevárselo de manera que podamos capitalizar e invertir en la Isla, por ejemplo en construcción y gas natural. Segundo, que compren localmente. Y no solamente que compren, que también ayuden a desarrollar la industria local pequeña. No es forzarlo a que me haga un precio, es que si yo tengo un ingeniero que pueda ayudar a esa pyme a mejorar sus procesos, que la industria colabore con el suplidor y lo ayude”.



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